Merluza


Casi una introducción
¡¡¡Clong!!! La jeta contra el caño. Y Sale un nuevo cuento.
Se debe escribir así, sosteniéndose el esparadrapo embebido en sangre contra la herida abierta en la frente. Escribirlo así medio cerrando un ojo por el dolor; y asusta leer luego el texto; el 90% de estos cuentos son reales. Cicatrices sobre el papel. Imposible no llevarse un caño por delante cuando el ojo avizor observa el margen.
¿Por qué callecitas, por que casas andás Merluza?...! Dios santo!

Héctor Urruspuru


Merluzas
Por la forma de quedar los cuerpos, uno de ellos (el del revólver) debe haber sido el desatador de la tragedia. Dos cadáveres estaban cerca de la puerta y el tercero bocabajo en la cama. Pareciera ser que le poeta No. 1 (el último en morir) eyaculó premortem en la boca de la poeta No. 2 que murió atragantada. Pobrecita…
El poeta No. 3, escurridizo ejecutor de cartitas sonrientes y miradas traviesas ( a pesar de todo) fue el primero en morir . En realidad; llegó muerto al banquete donde el único plato eran las famosas MERLUZAS A LA JUAREZ.
Fabián San Miguel

Por el boga
La realidad tiene tantas caras como ojos que la miran. Merluza tiene el ojo del que ve simple, descarnado y cruel. Su realidad como la de tantos, fue pasada por alto. Los que la conocemos, lo acompañamos por la calle, lo hacemos mirar, sentir, con la esperanza de que siga escribiendo. Así hace la historia, inyectándosela, así escribe estos cuentos, trabajando como un sparring de la vida.
Esteban Charpentier