poema de Mariano Quiroga


uno de los poemas del proximo libro


Nocturno porteño



Salgo a caminar
por la noche diáfana.
Veo curlos dorados
en la avenida azul.

Las Valquirias ya eligieron
de este gambito de amor
en la tropilla de la zurda.
El sueño porteño y compadrito.
Berretín de hoy.

Ahora que no hay
glicinas, empedrados,
paredón, baldío, en la cuidad.

Piazolla, la matina,
el fauno, la siesta, Debussy.
Organito, Gardel, amor en los zaguanes,
las chicas de percal, las ganas de partir.

Esta lluvia que canta
en el nácar de la chapa.

Ahora camino por el centro
loco de nostalgias,
con las ojeras y la palidez.

Seguro estas con el documento falso
y el faso que nos hizo reír
en el bolsillo culeando tu pantalón,
con el resuello y el cristal,
las estrellas flojas en el techo negro
a punto de caer.

Te viniste para el centro
con los sueños delirantes,
perfume de escuela,
pasión de esquina.
Curlos brillando
en tu pelo de oropéndola.

Yo te conocí en una esquina de Flores
y no estaba cansada tu belleza
ni tarifado tu amor.
Amasando nuestro hijo en tu interior,
como se cocina la vida
allá en el horno amarillo del cielo.

No era así cinco años atrás,
cuando tenias cinco kilos más,
y color en la piel.
Con tus veinte cigarrillos diarios,
cuando los porros se reían de nosotros
quiméricos, majestuosos,
míticos, por las calles.
Con tu hermana escondida
detrás de la cortina
espiando nuestras sombras
detrás del ventanal,
y el sol incendiando
los espacios sin fin.

Yo sacaba a pastorear mis ovejas semanales
en las praderas verdes y fértiles de entre tus piernas.
Tajo que abrí sin que nadie me enseñara
de una puñalada de carne certera y milenaria.

Todas las cosas pasan,
pero quedan las ex novias.
Siempre las ex novias,
y el olor a concha que dejaron en la cama,
tumba de los sueños.

¿Y qué es el amor,
sino una muerte que nunca se da?
¿Y qué somos nosotros,
sino un pedazo de mierda electrificada?
¿Y qué es la luna,
sino un sorete blanco de perro,
mentiroso reflejo del sol?
¿Y qué es el sol,
sino una bola de mierda condensada de luz?
¿Y qué es la nada,
sino un tímido pajero de mierda que nunca acabo?
¿Y qué es la vida,
sino un pedo de concha
de este mundo que es un museo
del puto dios de esta sociedad,
esta vida no vale nada,
esperando un polvo que nunca llegara?

¡Y que es la soledad,
sino el abismo terrorífico
ante la absolutidad del todo!
¡Y esta sociedad,
concupiscente bola de mierda
siempre a punto de explotar!
¡Y la libertad!, ¡la libertad!
¡una francesa en bolas
con la bandera y la bayoneta,
alentando a la masa a morir para ella!

El sueño porteño,
berretín de hoy,
con los sueños delirantes.
Acaricio el culo de la luna
desteñida y proyectada.

Yo te busco por el centro
revirado y nocturnal,
borracho de amor.
Y no hay mejor forma de morir,
que morir de amor.

2 comentarios:

Aldana dijo...

Me gusta mucho este poema.No sabia que tenias un lado tan oscuro hasta que lei tu primer libro y me encanta. y es asi, la todo es una mierda.
Besos.

Martín dijo...

Buenísimo!! me rompiste la capocha en 80 mil colores de canicas!! man!!