Barracas Madrid

Fransoy,
ocho meses ya en Madrisss,
entre vengas, vale y hasta logos,
recordado el zaguán serpentino
que atravesaba la cuadra de su casa.

El chelito de Barracas,
sin el picado y los bailes
con los amigos,
cuando tenia una vida en Buenos Aires.
Nosotros que te conocimos,
nos quedamos acá,
recordando que el mundo
todavía es mas grande.

Marcelo del colegio,
sentado junto a mi,
el año que fuimos nuevos,
ahora en otra cuidad,
tan hostil y desconocida como esta.
Entre caras raras,
atraviesa la Gran Vía.
Todavía piensa en porteño,
y dice che,
y dice boludo y minitas.

Dentro de poco será como Roberto,
cuatro años en Valencia,
sin pertenecer a ningún lugar.
Solo algunas veces, a su propio cuerpo.

2 comentarios:

MILENA CASEROLA dijo...

tangazo fatal

un lujo y una sensibilidad inigual
mi admiración, respeto y brindis.

chin chon una jugada mas una gambeta, y atraves del tango ,
se vuelve a llorar, un amor que por pendenciero perdí,
la esquina en la vuelta de cualquier berretin ,
y farfalas severas con olor a mujer y cuero de catrera.

contador, ´Él.

salut! quieroga

Chelo Fransoy dijo...

Marian, soy chelo, no me preguntes como llegue a leer de nuevo este poema, pero al igual que la primera vez, se me pianto un lagrimon, mas de 3 años despues. Muchas gracias nuevamente por tanto sentimiento vieja. Un abrazo grande y el destino nos cruzara de nuevo por una birra